The Reading Room #4 versión Lengua Negra @ Medellín Colombia.

The Reading Room #4: LOS TAMBORES NEGROS.

Este proyecto es una investigación de archivo sobre música/poesía/oralitura de tambores negros, estudios afrocolombianos, raíces africanas. Una busqueda de archivos y narrativas alrededor del tambor como instrumento de resistencia y salvación en épocas de esclavitud. Este proyecto también es una performance: una suerte de lectura rítmica, un concierto de tambores, donde un tambor literalmente habla. Aún sigue tomando forma.

Me he sumergido en el Centro de Documentación Musical de la Biblioteca Nacional de Colombia en Bogotá gracias al apoyo del Programa Nacional de Estímulos y la beca para artistas emergentes en artes visuales 2019 del Ministerio de Cultura de Colombia. He tenido la oportunidad de explorar nuevas formas de investigación performativa gracías al ensayo abierto y presentación realizada en Lengua Negra en Medellín y el soporte ténico de Unloquer.

(English below)

LO NEGRO ES INVISIBLE un texto de Alejandra Jaramillo.

AQUÍ SÍ SOMOS NEGROS desde el hombro hasta el hambre. Es el luto inherente de los hombres del miedo. Las almas son los templos devastados. Los velones son velas con ojos derretidos,las últimas mujeres enterraron sus hijos en guitarras y llevaron sus velorios al mar.
¡Qué no se piense nunca que terminó la guerra! Tanto remiendo al fuego debilita la vida. Lo que se quiere es sangre que anochezca la carne,que los niños aprendan que el cuchillo esconde la imagen del niño asesinado. Antes de que los sueños remolquen a la noche, colgaremos collares de ajo en los portones, comenzarán las fiestas patronales del pueblo, la soledad tendrá sus hospitales y amolaremos los colmillos del Ángel.
Tenemos todo el tiempo de las olas de paz. Nuestros soldados viran sus relojes de arena en los nuevos lugares de la desolación.
Es Martes cada vez que la invasión aborta sus cadáveres. Habitualmente somos. Sé que somos. Arquitectos perfectos del pasado. La cena sirve siempre los crepúsculos. Los uniformes siempre almidonados. Inevitablemente se enmohecen los fusiles. Y siempre habrá café con pan para los héroes.

Manuel Ramos Otero (Manatí, 1948-San Juan, 1990)

Este texto está dividido en tres momentos, todos cortos.
El primero sobre mis recuerdos de las conversaciones previas que tuvimos Eli y yo. El segundo sobre la acción, y el tercero sobre la sopa de información que Eli me compartió de su investigación.
El hilo conductor va a ser la sensación de que algo está faltando, de que algo está pendiente, este sentimiento es el que predomina porque en un primer momento los encuentros con Eli siempre se quedaron cortos, quedamos con ganas de hacer más cosas juntas, de seguir conversando, pero el tiempo fue corto y apretado y bonito.

PARTE 1. Nos sentamos a conversar y pasó esa cosa fantástica que es estar conversando con alguien y darnos cuenta que estamos en la misma aunque estemos en otra. Conversamos sobre tomar té con mujeres fantásticas en nuestras vidas, de hacer cosas en internet, de tener una fotocopiadora. Como cosa rara yo estaba nerviosa porque iba a sentarme a hablar con alguien, la sorpresa fue que el alguien también estaba nerviosa por sentarse a conversar conmigo.
Los Tambores Negros hace parte de The Reading Room, es el numero 4, proyecto que Eli viene haciendo hace unos cuantos años donde propone lecturas colectivas. En este caso, la revisión de lecturas estaba relacionada con formas de tocar el tambor en comunidades africanas e indigenas en épocas coloniales en el territorio que habitamos hoy como Colombia. Tema de interés de ella por la relación que tiene con esto su familia: Su papá es cartagenero, y algo de esos ritmos ella intuye que lleva por dentro.
Eli fue muy insistente en que lo que iba a suceder el día de la acción no era un proceso terminado sino todo lo contrario: el inicio de un proyecto. La investigación es ambiciosa, el solo planteamiento temático es una puerta enorme a la que somos ajenas y apenas podemos tocar. Conversamos de cómo los proyectos son excusas para darnos el permiso para hacer preguntas o lecturas o visitas a cosas de las que queremos aprender, o que nos gustan, o que creemos que nos gustan. (Escribí inicialmente aprender más, pero en realidad la mayoría de veces es aprender a secas, porque no sabemos mucho antes de). Conversamos sobre la profesión y el nombrarse a uno mismo de una forma o de otra ¿con qué necesidad?
La timidez fue otra cosa que salió a la luz, de parte y parte, es bonito que Eli de alguna forma sea un persona tímida pero después este sentada al frente de una batería, que nos haga sentar a todos en un sitio oscuro, algunos en el suelo, y la estemos mirando hipnotizados mientras toca el tambor.
En este momento ella no había podido entrar a visitar el archivo sobre el cual iba a realizar la investigación, así que estuvimos especulando, en ese momento, como ahora, yo no me sacaba de la cabeza La Voragine.
En nuestra especulación concluimos que qué maravilla es sentarse a leer con amigos, o sentarse a contarle a los amigos lo que uno esta leyendo.
Especulamos sobre las formas del discurso y de la palabra, con lo que iba a encontrarse en el archivo, el significado primigenio de los tambores y su uso como medio de comunicación, no de disfrute o fiesta o celebración (que también) sino como una especie de objeto que hacía llamados. Especulamos sobre la muerte.

PARTE 2. Armas, herramientas. Golpes, luz. Lo negro es invisible.
Un llamado, un ritual de iniciación. Una bienvenida y al mismo tiempo una despedida: un encuentro fugaz.
Un cacerolazo de calentamiento. Viva el paro nacional. Un cacerolazo con amigos antes de empezar.
Cuando nos sentamos a conversar fue un par de semanas antes del 21N, creo que no había sido convocado aún el Paro Nacional, y conversamos un rato largo sobre el descontento que sentíamos, cosas que ella sentía desde la distancia al leer noticias sobre el país y cosas que yo sentía estando acá, como la aparente indiferencia. Hablamos sobre el miedo. Imaginamos la ciudad en llamas.
La cita para la acción era un día después del día después del convocado Paro Nacional, 23N. Nos habíamos encontrado fugazmente en la marcha, nos saludamos y nos dimos un abrazo feliz, con la sangre calientita antes de empezar el recorrido, nos recordamos la cita del viernes.
Eli como preparación para la pieza estuvo haciendo experimentos con un par de amigos suyos para lograr que al tocar el tambor de cierta forma, con un pedal en la pantalla cambiara la palabra. Algo así. Un montaje híbrido que juntaba el tambor al computador y el pedal a las palabras. Eli cayó una noche a Lengua Negra y entre todos hicimos pruebas con el proyector, escogimos le mejor pared para proyectar, en el patio de la entrada, debajo de un árbol/maleza.
La acción consistía en Eliana frente a un par de tambores, un pedal y un computador. Palabras blancas sobre fondo negro: Notas mentales, comunidades negras, constitución, derechos, 1991, las notad de una conferencia de Nina Friedemann cuya voz era magnificada con un amplificador de contacto que se activaba cada vez que tocaba la piel del tambor generando que la voz de Nina sonara. En los textos que aparecían habían un par de instrucciones que se daba Eliana a sí misma: ahueca las manos, yo a leerlas lo hago también, y me atrevo a decir que varios lo hacemos en aquel momento. Afloja los dedos.
Una serie de palabras que si se leen en voz alta proponen otro ritmo: nkumbi, redondo, pujado, llamador, cruzado, corrido. Eli toca el tambor, lento. En mi cabeza iba a ser muy rápido, como invocando demonios, pero era lento, además ¿de donde saco la idea que la invocación de demonios debe ser veloz?. Hay tiempo de leer, de escuchar las palabras que la voz de Nina aveces leía. Hay tiempo para mirar las hojas del árbol reflejadas en el muro, los pies de Eli, la cara de las otras personas que están sentadas allí, de mirarme mis propias manos ahuecadas.
Eramos un grupo no muy grande de personas, apenas para el espacio disponible alrededor de los tambores al frente de la imagen. Amigos.

Timba,
mayor, repicador, cununu, mina. Curveta, huéhuetl, macho, hembra. 

La acción era una especie de invitación. Un calentamiento, un abrebocas, una lluvia de ideas. Fue corta y sin problema Eli nos podría haber mantenido ahí quizás un par de horas, hipnotizados, con ls cacerolas retumbándonos en los oídos, con las voz de Nina interrumpiendo los golpes.

PARTE 3. La carpeta que me compartió Eli se compone de de imágenes de fotos de libros y cuadernillos sacados del archivo de la Biblioteca Nacional.
Esta tercera parte me ha tomado mucho tiempo porque siendo honesta no he sabido como abordarla, he leído varias veces los textos sin encontrar una forma en la que me sienta cómoda para hablar de ellos. Me siento ajena, como disecando una flor pero sin conocer los nombres de sus partes, observando solo las formas y los colores pero sin la capacidad para siquiera moverlos sin alterar el orden. He tomado la decisión de sencillamente copiar mis notas:

Miedo llamas velones ojos mujeres entierros muertos tragar palabras cosas cantar bailar el sol

Constitución territorio cultura comunidad negro negro derecho tocar palabras

Sombre invisible descendencia

Sombra visible ancestros

Acompañado antes de nacer (todo individuo está)

Orar sin necesidad del templo (exilio)

Los ancestros no se quedaron en Africa

Se movilizan en la muerte del encadenado

Bajo el sol, en la soledad, a la hora de la muerte

Rituales comunión

Culto: supervivencia: solo juntos podemos sobrevivir

Sombra sombra sombra

Tambor que habla

Es la palabra de lo vivos y los difuntos en la presencia del invocado: dualidad sagrada del invocante

Difunto vivo a

Ayudar en la muerte

Apoyo espiritual// apoyo frico

Dualidad insoluble: vida-muerte

Contexto trascendente de la persona

Reacción vivos y muertos

VIDA Y MUERTE SON LOS TAMBORES

VIDA Y MUERTE SON LOS CANTOS Y EL BAILE

Movimiento——dialogo

Llorar y danzar

El tambor habla. Es la palabra de los vivos

Lucha por sobrevivir. Conquista de la libertad: La libertad se conquista

Expresividad religiosa: objeto=símbolo

El dios de la representación

Libertad absoluta vs libertad relativa

Reconocimiento

Raza No Negro

El sol es la sombra, no sólo el sol.

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The Reading Room #4: LOS TAMBORES NEGROS (The Black Drums)

This project is a research of archives on music/poetry/oral transmission on black drums, Afro-Colombian studies, and African roots. A quest for archives and narratives around the drum as an instrument of resistance and salvation in times of slavery. This project is also a performance: a kind of rhythmic reading, a drum concert, where a drum literally speaks. It is still taking shape.

I have immersed myself in the Music Documentation Center of the National Library of Colombia in Bogotá thanks to the support of the Programa Nacional de Estímulos and the scholarship for emerging artists in visual arts 2019 from the Ministry of Culture of Colombia. I have had the opportunity to explore new forms of performative research thanks to the presentation and open rehearsal made at Lengua Negra in Medellín and the technical support of Unloquer.

LO NEGRO ES INVISIBLE (the black is invisible) a text by Alejandra Jaramillo.

This text is divided into three moments, all of them brief.
The first one rounds my memories of previous conversations Eli and I had before the start. The second is about the action itself, and the third one tries to shape the information soup Eli shared with me from her research.
The common thread is the feeling that something is missing, that something is pending. This feeling is the one that prevails because at first the meetings with Eli fell short, we were left wanting to do more things together, to keep on talking, but the time was short and tight but graceful.

PART 1. As usual, I was nervous about going to sit down to talk to someone, the special thing was that someone was also nervous about sitting down to talk to me.
Los Tambores Negros (Black Drums) is part of The Reading Room, it is the number 4 version, which is a project that Eliana has been doing for a few years where she proposes collective readings. In this case, the revision of readings toward ways of playing the drum in African and indigenous communities in Colonial times in the territory that we inhabit today as Colombia, the topic of interest of her due to the relationship her family has with this: Her father is from Cartagena, and she senses something of those rhythms that she carries inside.
We sat down to talk and that exciting thing happened, which is to be talking to someone and realizing that you both are in the same wave although you are in completely different momentums. Our conversation splashed out several work fantasies such as having tea with fantastic women in our lives or doing things on the internet and daydreaming of having a professional photocopy machine.
Eliana was very insistent that the performance she would be doing the day of the action was not a finished process but quite the opposite: the start of a project. The research is ambitious, only the thematic approach it names is a huge door to which we are unaware and can hardly knock-on. We talk about how projects are excuses to give us permission to ask questions or read or visit things we want to learn about, or that we like, or that we think we like. (I wrote initially to learn more, but in reality most of the time it is to learn plain, because we do not know much before).
We ended talking about the profession, or what it means to calls oneself an artist or naming oneself in one way or another, what for?
Shyness was another subject brought up to the light during the conversation, from both parts, I personally think it is nice and amazing that Eli is somehow a shy person but then she is sitting in front of the drums, having made us all sit in a dark place, some in the ground, and looking at her hypnotized as she plays it.
At the moment of this initial conversation she had not been able to visit the archive on which the research was going to be carried, so we all we have been doing was to speculate, at that time, as I do now, I was not able to take La Voragine, an emblematic Colombian novel about the jungle, out of my mind.
In our intense speculation session, we conclude that it is a wonder to sit and read with friends, or to sit down and tell friends what you are reading. We ruminate on the shapes of speech and words, abut what was to be found in the archive, or the primary meanings of the drums and their use as means of communication, not for enjoyment or celebration (but also) but as a kind of object created to make calls. We speculate around death.

PART 2. Weapons, tools. Bumps, light. The black is invisible. A call, an initiation ritual. A welcome and a farewell at the same time: a fleeting encounter. A heating pan. Viva el Paro Nacional. A casserole strike with friends before starting.
When we sat down to talk the first time about the project, it was a couple of weeks before the 21N (a national strike that took place on November 21st of 2019 in all Colombian territory as a manifestation of the nonconformity of how the government is handling diverse issues). I think that the National Strike had not been called when we meet the first time, but we talked for a long time about the discontent we felt, some things she felt from a distance when reading the news about the country or the government and stuff that I felt living here that worried me, such as the indifference of the people towards the things that happen here. We talk about fear. We imagine the city on fire.
The appointment for the performance was a day after the day after the National Strike, 23N, Friday. We had met briefly on the manifestation, we greeted each other and gave a happy, eager hug, with warm blood before starting to march, we reminded ourselves of the appointment on Friday.
Eli, in preparation for the piece, experimented with a couple of friends to get them to change the words on a screen when the drum was played in a certain way with a pedal. Something like that. A hybrid montage that linked the drum to the computer and the pedal to the words. Eli visited Lengua Negra, artist-run space which I am part of, and in company of the rest of the team we made tests with a video projector and we chose the best wall to project in the patio under a tree.
The presentation consisted of Eliana in front of the drums, a pedal, and a computer. White words on a black background: Mental notes, black communities, the national constitution rights of 1991, notices of a lecture by Nina Friedemann whose voice was magnified with a contact amplifier that was activated every time it touched the skin of the drum, generating the voice of Nina’s louder. The texts that appeared in the wall contained a couple of instructions that Eliana gave to herself: cup your hands, as I read them I also followed the instruction, and dare to say that several of us sitting there were doing it too. Loosen your fingers.
A series of words that if read aloud would propose another rhythm: nkumbi, redondo, pujado, llamador, cruzado, corrido. Elina playing the drum, slow. In my head, all of it was going to be fast and furious, as if evoking demons, but it was slow, calmly. Where did I get the idea that the invocation of demons is exclusively fast?
There was time to read, to listen to the words that Nina’s voice sometimes read. There was time to look at the leaves of the tree reflected on the wall, Eli’s feet, the faces of the other people who were sitting there, or to look at my own cupped hands.
We were a not very large group of people, the perfect amount for the space available around the drums in front of the image. just some friends.

Timba, mayor, repicador, cununu, mina. Curveta, huéhuetl, macho, hembra.

The action was a kind of invitation. A warm-up, a mouth gag, a brainstorm. It was short but without any doubt, Eli could have kept us there for a couple more hours, hypnotized, with the pans booming in our ears, with Nina’s voice interrupting the blows.

PART 3. The google drive folder Eli shared with me consists of photographs from books and booklets taken from the National Library archive.
This third chapter has taken me a long time to developed because, being purely honest, I have not known how to approach it, I have read the texts several times without finding a way in which I feel appropriate talking about them. I feel incongruous, like dissecting a flower but without knowing the names of its parts, observing only the shapes and colors but without the ability to move them without altering the order.
I have come to the decision to simply copy the notes I took on my notebook while reading some of the texts:

Fear, flames, candles, women, eyes, dead, burials, swallow, words, things, sing, dance, the sun

Constitution, territory, culture, community, black, black, touch, words

Invisible. Shadow. Offspring

Ancestors visible shadow

Accompanied before birth (every individual is)

Pray without the temple (exile)

Ancestors did not stay in Africa

They mobilize in the death of the chained

Under the sun, in the solitude, at the hour of death

Communion rituals

Cult: survival: only together can we survive

Shadow, shadow, shadow

Talking drum

It is the word of the living and the dead in the presence of the invoked: the sacred duality of the invoker

Deceased alive

Assist in death

Spiritual support //cold support

Insoluble duality: life-death

Transcendent context of the person

Dead and alive reaction

LIFE AND DEATH ARE THE DRUMS

LIFE AND DEATH ARE THE SONGS AND THE DANCE

Movement —— dialogue

Cry and dance

The drum speaks. It is the word of the living

Fight to survive. Conquest of freedom: Freedom is conquered

Religious expressiveness: object = symbol

The god of representation

Absolute freedom vs relative freedom

Recognition

Race No Black

The sun is the shadow, not just the sun.